Nuestra formación insignia. A lo largo de doce módulos mensuales te formás para enseñar yoga con criterio, técnica y sensibilidad — y te recibís con título oficial de la escuela.
A lo largo de la formación recorrés todas las dimensiones del yoga — del cuerpo a la filosofía, de tu práctica personal a la práctica docente. No sólo aprendés yoga: aprendés a enseñarlo.
Asana, pranayama y relajación con precisión y cuidado. La base sobre la que se construye todo lo demás.
Cómo funciona el cuerpo en la práctica, para enseñar de forma segura y adaptada a cada persona.
El marco conceptual y la historia del yoga, para darle sentido y profundidad a la práctica.
Cómo armar una clase, guiar un grupo y corregir con claridad. El oficio de enseñar.
Ética, vínculo y sensibilidad para sostener procesos humanos dentro y fuera de la sala.
Tu propio camino sostenido en el tiempo — porque se enseña desde lo que se vive.
El temario detallado de cada uno de los doce módulos te lo compartimos al momento de inscribirte.
Al completar la formación recibís tu certificado de Profesor/a de Yoga. Y a quienes dan el paso de empezar a enseñar —con la escuela o en su propio espacio— la escuela les reconoce el Grado 1.
El certificado que acredita tu formación, al completar los doce módulos del profesorado.
El reconocimiento de la escuela para quienes, además de recibirse, ya están dando clases — con nosotros o en su propio espacio.
El profesorado forma docentes, pero la puerta está abierta también a quien quiere profundizar su práctica y su vínculo con el yoga.
Los ingresos son en enero, febrero y marzo. Durante esos meses coordinás tu comienzo y avanzás módulo a módulo; pasado marzo, los ingresos se cierran hasta el año siguiente. Escribinos y te contamos sobre el próximo período de ingreso.

¿Te quedó alguna duda sobre el profesorado? Escribinos y con gusto te respondemos.